miércoles, 27 de enero de 2016

DIEZ AÑOS

Hará unos 10 años iniciaba mi labor bloguera con una entrada reclamando la reedición de Mathai-dor.  Lo bauticé Comics en Extinción. 

Allí se subieron y recordaron cientos  de imágenes y se recibieron miles de visitas y cientos de comemntarios , a cual mas interesante. Las imágenes las borré en su momento, a la vista de la actiud beligerante de algunos autores. Pero los comentarios allí se quedaron y son verdaderamente entretenidos. De ahí que haya decidido incorporarlos al sitio web siguiente:



Esa es la puerta de entrada un conjunto de sitios web enlazados entre si de modo que no te das cuenta de cuando saltas a uno nuevo. Se  pueden añadir así hasta el infinito.

Aunque lo  encontrareis incompleto, cada vez lo estará menos. allí estarán mis artículos, loscatálogosy todo lo que  vaya viendo  de interés.

Los blogs los he borrado  por completo, de modo que cierro una etapa y empiezo otra.

Pero sigo igual de testarudo, reedición de Mathai-dor por favor.


Un dato que   desconocía, mi perfil de Google lo han visitado en estos 10 años 4.450.000 personas, lo  que me acojona un poco.

Y  una muestra de por donde van mis inquietudes actualmente, lo publique o no:






viernes, 1 de enero de 2016

LA DENSIDAD NARRATIVA

Últimamente vengo observando en la web como se desarrolla el interesante debate sobre el dibujo en la historieta, pero nada se dice respecto del guión, pues parece que en el plano intelectual hemos llegado a una conclusión inapelable: la narración gráfica es conceptualmente indivisible, algo así como el misterio de la Santísima Trinidad, que no hay quien lo entienda pero es requisito de admisión.

Sin embargo, la realidad es tozuda y no se deja manipular. Oesterheld, Goscinny, Lee, Wood, Charlier, Moore, Mora, Falk ... todos guionistas y responsables directos de grandes éxitos del cómic, nos demuestran no solo que el guión existe, sino que puede llegar a ser crucial en un tebeo, siendo pues susceptible de análisis independiente, lo mismo que el dibujo.

Cuando compro un tebeo pido, ante todo, pasar un buen rato con su lectura. Nada mas y nada menos. A cambio de un determinado desembolso de dinero esperamos conseguir ese buen rato, en caso contrario nos sentiremos defraudados.

El apartado gráfico es decisivo en el momento de la compra, si no atrae no se adquiere, a no ser que medie un conocimiento previo, a través de un amigo o un artículo. Luego vendrá la primera hojeada del libro, en casa, sentado, disfrutando del dibujo, deteniéndome en alguna viñeta. Y, por fin, cuando encuentro un hueco, viene su lectura, disfrutando de la historia sin buscar nada mas. Y aquí es cuando se decide si es un buen tebeo, cuando la historia nos atrapa, o no. Para ello, ha de ser una buena historia y ha de estar bien contada. Luego vendrán las segundas, y sucesivas lecturas, todo dependerá de lo que me haya gustado.

Sin embargo, en todo este proceso hay algo que cada vez considero mas importante, que va cogiendo mas peso en la valoración de un tebeo, y que podríamos llamar la densidad narrativa. Me explico. Si de un tebeo se espera nos haga pasar un buen rato, cuanto mas largo mejor, y a la inversa, de modo que finalmente existirá un valor límite por debajo del cual no valdrá la pena adquirirlo. Es esto lo que llamo densidad narrativa, siendo factible su medida con valores objetivos mediante la siguiente fórmula:

DENSIDAD NARRATIVA =PRECIO DEL TEBEO / TIEMPO DE LECTURA (€/ min) 

En la literatura el valor obtenido sería mas o menos constante, el comprador sabe el resultado con solo echar un vistazo al libro. No sucede así con un tebeo, la dispersión es muy alta y es que depende de muchos factores, desde la complejidad del guión, de la forma de narrarlo, del tipo de dibujo, de la cantidad de diálogos, etc.

Un Blueberry tiene mayor densidad narrativa que un Jeremiah, o una obra de Pratt que una de Pellejero. Hay obras que requieren de mas tiempo para aprehenderlas, para hacerlas nuestras, y últimamente me saben a poco aquellas obras que termino en un instante, dejándome insatisfecho. Los Muertos Vivientes tienen una elevada densidad, como también la tiene El Lobo Solitario. Arzach es un claro ejemplo de densidad narrativa baja, parcialmente cubierta por la expresividad del dibujo de Moebius, que te hace detener la vista a cada paso, pero no lo suficiente. The Spirit tiene también una elevada densidad, aunque hay veces que condensa la nrración mas de lo preciso, haciendo complicada su lectura. Víctor de la Fuente, impecable a nivel gráfico, adolece de contenido potente en sus obras mas personales, que se acaban demasiado rápido. Esteban Maroto se recrea en lo formal mas de lo preciso. Frank Miller resulta mucho mas denso en Batman DK que en 300.

Habrá lectores que prefieran libros con alta densidad, otros a los que le de igual y, finalmente, lectores a los que la densidad elevada les abrume. Cuestión de gustos, si, pero cuantificable. 

En fin, este no deja de ser un intento de objetivizar los valores para medir el grado de satisfacción de los lectores.