sábado, 14 de enero de 2012

MARTÍN SALVADOR: "The Iron Man"


Dedicado al buen amigo Mo Sweat

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Santiago Martín Salvador (Madrid, 1935) es, sin lugar a dudas, uno de los grandes autores de la historia de nuestro cómic. Un dibujante que debería recuperarse lo más rápida e íntegramente posible. Es también uno de los historietistas que más nos gusta reivindicar, en virtud de sus atractivos e inolvidables trabajos. Y sus pecios son frecuentes y muy queridos en nuestras playas nunca desiertas.

A pesar de su evidente calidad, todavía está por hacer un análisis pormenorizado de la dilatada obra de este magnífico artista. Desde los años 50 a los 80, y desde la revista Chicos hasta las cabeceras de la Warren, pasando por el anchuroso mercado inglés, Martín Salvador llevó a cabo numerosos y variopintos trabajos, exhibiendo siempre un impecable sello de autor virtuoso y capaz, dibujante de espléndido estilo clásico y mirada constantemente dinámica. En España nos brindó, entre otras muchas cosas, una excelente serie del Oeste: Mendoza Colt, cuya reedición se me antoja con carácter de urgencia; e igualmente nos regaló una maravilla gráfica titulada Nuevas aventuras de Dick Turpin, bajo la estela creadora de Víctor Mora. Otra obra a destacar, como apuntaba recientemente el amigo Joan Boix, es la serie Fulgor, en la que Martín Salvador dejó patente una vez más su fantástica habilidad para las aventuras de capa y espada.

Su paso por Inglaterra en las décadas centrales del siglo pasado fue verdaderamente brillante, comparable al de Víctor de la Fuente, Jesús Blasco, José Ortiz y Luis Bermejo, con los que formó un quinteto casi mágico que instauró una marca de calidad realmente abrumadora, vale decir irrepetible. Manuel Andrés nos recordaba en su blog las grandes series en las que Martín Salvador llegó a participar: “Robin Hood”, “El Santo”, “Dick Daring”, “Buck Jones”, “James Bond”, etc. Colaboró asimismo con las entonces celebérrimas colecciones de guerra, llegando a ser uno de los más asiduos dibujantes. Entre estas contribuciones, cabe recordar su maravillosa serie “The Boys of Terror Island”, inserta en la revista Warlord. Y por supuesto hay que destacar su estupendo “The Iron Man”, en cuyas páginas estuvo trabajando eficazmente durante varios años.

Dentro del grupo español que desembarcó en la Warren, Martín Salvador se constituyó en uno de los pilares fundamentales, llegando a colaborar en cincuenta y nueve ocasiones para diversas revistas. Sin tanto experimentalismo como algunos de sus compañeros, Martín Salvador se adaptó perfectamente al género de terror, realizando trabajos de gran nivel, quizá sus mejores apuestas gráficas, en las que acrisoló su elegancia y precisión para las fisonomías y los conjuntos, además de su predisposición al dinamismo y al enfoque más oportuno.

Nuestro autor ha trabajado también para Francia, Suecia y otros países, y en España ha realizado muchas más historietas –del Oeste, policíacas- que se hallan desperdigadas, semiocultas por el tiempo y las editoriales. En cualquier caso, en los 90 del siglo anterior Martín Salvador abandonó el mundo del cómic y se dedicó exclusivamente a la pintura y la ilustración, algunas de cuyas obras se pueden contemplar en su propio blog.

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Presentamos dos breves aventuras de "The Iron Man", publicadas en el Eagle Annual de 1966 y en el de 1967, respectivamente.

Iron Man es un robot con aspecto y comportamiento humanos, dotado de una fuerza extraordinaria y prácticamente invulnerable, además de otras muchas habilidades. Fue construido por el prestigioso profesor Wentworth, el cual fue asesinado justamente después de haber terminado su creación. Desde entonces, Iron Man, junto a Tim Branton, sobrino del profesor, lucha sin descanso contra el mal y el crimen en todas sus formas.