martes, 20 de diciembre de 2011

LIBRERÍAS DE PARÍS

En mi corta visita a París descubrí algunas librerías de ensueño.
Sé, por supuesto, que hay muchas más.
Formidable excusa, entre otras, para volver una y otra vez a la ciudad del Sena.

La librería JULES VERNE de Michel Roethel es un recinto sagrado, un portal hacia el pasado, donde se pueden contemplar las obras de Verne en su ediciones originales de Hetzel del siglo XIX.
Libros de 30 por 20 con portadas e ilustraciones maravillosas.

Lástima que estuviera cerrada. Sólo se accedía a ella con cita previa.
No creo que sea casualidad que en la puerta se dejara ver un cartel sobre una exposición de Hugo Pratt ¡en la Pinacoteca de París!
Corto Maltés me miraba, absolutamente cómplice, desde el mismo cristal que reflejaba la grandeza del más insigne escritor de aventuras de todos los tiempos.




SHAKESPEARE AND COMPANY es una célebre librería donde se abarrotan los libros en todos los espacios posibles de la pared, en la propia escalera y alrededor de las puertas y las ventanas del local. Se respiran los libros en cada centímetro cuadrado.
Miles y miles de libros, o quizá se alcancen algunos millones. Quién sabe.
Hay dos camas para aquellos lectores empedernidos que quieran descansar rodeados de infinidad de pasiones. También tienen una sala para recitar poesías y un piano dispuesto a ser tocado por cualquiera.
Asimismo, una vieja máquina de escribir y otros rincones apasionantes esperan al viajero lector que acaba de estremecerse con las gárgolas de Notre Dame.
Por esta librería han pasado escritores famosos de todo el mundo, pero lo que más me atrae de ella es el amor que rezuma cada jirón de esa piel envolvente y cálida, llena de abismos y fronteras, ahíta en sentimientos y locuras.
Es una casa construida con el soporte de las páginas y los versos inmortales.

Siempre hay que regresar a SHAKESPEARE AND COMPANY
y después huir hacia ninguna parte.

Lástima que no se pudiera hacer fotos en su interior, porque la puerta no deja traslucir la inmensidad de esta auténtica biblioteca alejandrina, de este universo mágico cuya leyenda me persigue desde antes incluso que la conociera.


Fotos de S&C encontradas en internet

Ernest Hemingway en S&C

domingo, 18 de diciembre de 2011

FELICITACIONES RECIBIDAS

DE JOAN BOIX

DE EMILIO GIL

DE FRAN TAPIAS

DE MO SWEAT

DE ANGUX

DE ISIDRE MONÉS

DE MANUEL CALDAS

martes, 13 de diciembre de 2011

MIS 100 PRIMERAS RAZONES PARA AMAR LOS CÓMICS


Tras la estela de Pablo el Impaciente y su hermosa iniciativa, que a su vez seguía la de Álvaro Pons, me he atrevido a exponer


MIS PRIMERAS 100 RAZONES
PARA AMAR LOS CÓMICS


1. Por el momento mágico e intransferible de comprar o adquirir un tebeo, por leerlo y por colocarlo después en el sitio más adecuado


2. Por la sensación maravillosa que me envuelve durante un tiempo indeterminado después de haber leído un tebeo, por sus bellos recuerdos y por las imágenes que vienen y van cuando rememoro sus páginas


3. Por el olor y el tacto del papel viejo de los tebeos antiguos. Es un olor que me retrotrae a mi infancia o en todo caso me sugiere épocas y lugares remotos


4. Por el olor y el tacto del papel nuevo de los cómics modernos y mucho más de los recién salidos de imprenta


5. Por la alegría incalculable de conseguir un tebeo que hacía mucho tiempo que estaba buscando, o por el placer de completar por fin una colección, tanto tiempo interrumpida


6. Por ordenar los tebeos por autores o por colecciones; cuidarlos, desdoblarlos si están arrugados, y tratarlos, en fin, como un tesoro y como una proyección de mí mismo, y por iniciar una y mil búsquedas y confeccionar listas y bibliografías


7. Por los amigos, contertulios y soñadores, apasionados de los tebeos, que tanto me han enseñado durante todos estos años


8. Por perderme en los bellísimos dibujos de Foster, Raymond, De la Fuente, Giraud, Eisner, Salinas, Del Castillo, Hergé, Hermann, Hernández Palacios, Breccia, Battaglia, Toppi, Blasco, Buscema, Byrne, Adams, Colan, Toth, Pratt, Ortiz, Giménez, Ambrós, Fuentes Man, Manning, Clavé, etc.


9. Por dejarme mecer por los hermosos guiones de Oesterheld, Robin Wood, Kurtzman, Segura, Jones, Moore, Goscinny, Berardi, Van Hamme, Miller, Thomas, Falk, Mora, Charlier, Claremont, etc.


10. Por llegar una vez más al castillo de Camelot, bajar al patio de armas y ver a Valiente jugando con sus hijos, mientras Aleta, sonriente y bellísima, les contempla


11. Por sentir el ardor contenido de los besos de Rip y Pagan Lee


12. Por esconderme en el Valley para ver pasar a Blueberry, a lo lejos, cabalgando en silencio


13. Por observar extasiado los combates milimétricos de Haggarth o de Haxtur, o las escenas pluscuamperfectas de Amargo, Mathai-Dor o Sunday


14. Por conocer a todas las mujeres que estuvieron con Corto y después perderme en las callejuelas de Venecia


15. Por abrazar a Trueno, darle las gracias por todo lo que me ha dado, y seguir sus pasos hasta el fin del mundo


16. Por correr detrás de Tintín y Milú, hacia ninguna parte


17. Por encontrarme con El golem de Battaglia y la Sherezade de Toppi, apenas unas breves muestras de dos dibujantes descomunales


18. Por buscar a Spirit en los suburbios de Central City y llegar más tarde a Nueva York y encontrar al autor más increíble de la historia del cómic


19. Por sentir la descarga eléctrica de la Zarpa, perfilada por el fantástico Jesús Blasco, y escaparme después con Cuto hacia el Oeste o quizá hacia Oriente


20. Por cabalgar junto a Cisco Kid y después junto a Lance, asombrándome del arte supremo de Salinas y de Tufts


21. Por surcar el espacio en la nave de Galax el cosmonauta, del maravilloso Fuentes Man


22. Por volar para siempre con los hombres Halcón y estremecerme ante la estilización de Raymond


23. Por llegar a la ciudad perdida de O’Par, de la mano de Manning, el más dulce de los dibujantes


24. Por vivir una a una las vidas del Gavilán


25. Por agarrarme a Rocketeer en su explosión hasta el cielo


26. Por presenciar La toma de Coimbra por el Cid, dibujada por un genio incontestable que se hace llamar Hernández Palacios


27. Por sumergirme en la lluvia terminal de Alfonso Font


28. Por percibir la mirada emocionada de Sommer en Frank Kappa


29. Por mecerme en las increíbles historias negras de Clavé



30. Por escuchar el terrible sonido de las bombas con Gorka y Eloy, y contemplar la mejor lluvia y la mejor niebla nunca dibujadas


31. Por llorar mil veces con los niños de Paracuellos y sentir mil veces la felicidad de uno de ellos cuando recibe un paquete de tebeos (que posteriormente serán destruidos, lo que producirá de nuevo nuestro llanto), y por sentir la inmensidad y profundidad de esta obra de Carlos Giménez


32. Por quedarme con la boca abierta ante la Vampirella y cualquier otro personaje de Pepe González, autor de talla sin igual


33. Por deslizarme hasta la paranoia y el embeleso con los relatos de Beà


34. Por encontrar la perfección anatómica en los dibujos de Hogarth


35. Por colarme de polizón en el barco de Belit y Conan y gozar así de la grandeza del Miguel Ángel de los cómics


36. Por contemplar una y otra vez las historias de terror y del Oeste de José Ortiz, el mejor artista de la Warren


37. Por viajar en globo hasta el país Qa y perpetuar la estela del indomable Thorgal


38. Por encerrarme en El Garaje Hermético para soñar con el Hombre de las Estrellas


39. Por enamorarme por enésima vez de la recatada Juliet Jones del maestro Drake


40. Por enamorarme igualmente y sin remisión de las mujeres dibujadas por Jean Pierre Gibrat


41. Por luchar contra los Centinelas y viajar al futuro de los X-Men, gracias al inimitable Byrne


42. Por admirar sin reparos a Isa, seguir su camino y sentir la furia de los elementos a nuestro alrededor, según la maravilla gráfica de Bourgeon


43. Por cruzarme en mil montañas y mil valles con Ken Parker y gozar con la disolución fascinante de Milazzo


44. Por no llegar nunca a la despedida final de Terry y Jane


45. Por bajar a los infiernos con El sargento Rock y subir a los cielos con As Enemigo, maestro de maestros Kubert


46. Por buscar a Robny en los arrabales de cualquier ciudad, según Joan Boix


47. Por visitar las viñetas estratosféricas y alucinantes de Alex Toth


48. Por arrebatarme con el Frankestein de Wrightson


49. Por pilotar el Cormorán por aguas turbulentas


50. Por respetar el Silencio de Malka y después gritar Un poco de humo azul



51. Por dibujar con Angelito en las paredes de las ciudades


52. Por tomar el té con sir Tim O’Theo


53. Por repasar visualmente los perfiles estilizados de Coll, un superdotado del humor gráfico


54. Por coger el ascensor en la 13 Rue del Percebe


55. Por camuflarme entre bastidores en El Ladrón de Pesadillas, del ultramundano Puigmiquel


56. Por escuchar a Topolino y discutir luego con Aspirino y Colodión


57. Por perseguir los olores culinarios con Carpanta


58. Por presenciar el arte inalcanzable de Nova-2 de Luis García, dibujante en la cúspide del Olimpo


59. Por combatir contra los romanos junto al Jabato y Taurus, de Francisco Darnís


60. Por participar en las peleas internas de una aldea irreductible


61. Por alucinar con la calidad de Monés, Torrents, Mas, Alcázar, Usero, Auraleón, Azpiri, Josep Miralles, Torres, Bielsa, Badía Romero, Brocal Remohí, Jesús Redondo, González Alacreu, Negrete, Fontériz, Ana Miralles, De Felipe, Aguilar, Mateu, y todos y cada uno de los autores españoles que despuntaron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, tanto en España como en UK y USA.
Un recuerdo muy vivo también para los talentudos portadistas e ilustradores: Sanjulián, Enric, Badía, Longarón, López Espí, Ballestar, Segrelles, Bosch Penalva, Luis Royo, Cortiella, Corominas, y muchos más


62. Por acudir a las batallas del Peloponeso, dibujadas por Bellamy y Bermejo


63. Por maravillarme con el western impecable de Arturo del Castillo


64. Por contemplar cómo Mafalda le pone apósitos a un globo terráqueo


65. Por saborear las extraordinarias escenas de Las Torres de Bois Maury, verdadera obra maestra de Hermann


66. Por sonreír constantemente con las parodias del Superdotado y de Yago Veloz, del olvidado pero siempre maravilloso Buylla


67. Por notar el balanceo de Spiderman entre los edificios, desde Ditko hasta Andru, pasando por el gran Romita Sr


68. Por luchar en Mongo junto al impresionante Flash Gordon de Dan Barry


69. Por visitar el refugio cadavérico de The Phantom


70. Por pelear contra el doctor Muerte, de la mano de un John Byrne en estado de gracia


71. Por rememorar La Bomba Asesina de un brillante Bolland


72. Por admirar los efluvios del Anillo del Nibelungo de Craig Russell y respirar la epopeya de Den y Bloodstar del impagable Richard Corben


73. Por regodearme con Pantera Negra de Ortiz y Quesada, Apache de Bermejo, El Cahorro de Iranzo, El inspector Dan de Giner, Purk y el Guerrero del Antifaz del gran Gago, y por todas las maravillosas colecciones de tebeos apaisados, un tesoro realmente incalculable. También por retener la huella del maestro Freixas, un monstruo de la naturaleza


74. Por buscar al mejor Boixcar en Hazañas Bélicas y Mundo Futuro


75. Por ponerme el antifaz del Dick Turpin de Martín Salvador


76. Por deleitarme con las Joyas Literarias de Ángel Pardo y después gozar de igual forma con las de Fuentes Man, sin olvidar las de Escandell y muchos otros autores que hicieron mil maravillas


77. Por sentir la perfección artística del Batman de Neal Adams


78. Por impresionarme con los ojos desorbitados de los personajes de Ditko


79. Por ser el 6 en 5 y el Infinito


80. Por llevar algunas de las lanzas de los 300


81. Por degustar las magníficas versiones de Tarzán de Foster, Hogarth, Manning, Kubert y Buscema, y por la inolvidable adaptación ilustrada de Jeff Jones


82. Por interrogarme por el sentido final de Watchmen


83. Por las historietas de ciencia ficción de Wally Wood y su guiño insobornable


84. Por abordar repetidamente el Daredevil dibujado o guionizado por Miller, amén de Mazzucchelli


85. Por anhelar la negrura del Drácula de Colan y el color del Drácula de Fernández


86. Por poner en papelitos los nombres de las cosas para que no se me olviden sus nombres, siguiendo el consejo de Paco Roca


87. Por buscar el pulcro clasicismo de García Quirós, un maestro oculto



88. Por ampararme en la mirada especular de los clásicos, de la mano de Gianni de Luca, y por enrolarme en La Patrulla Blanca, del mago puntillista Franco Caprioli


89. Por convivir con los indios, dibujados por el portentoso Hans Kresse, y por demandar El imperio de Trigan, tras los pasos de Don Lawrence



90. Por descender a los abismos mortecinos del gigante Breccia


91. Por asombrarme de la finura compositiva del Rusty Riley del extraordinario artista Frank Godwin


92. Por introducirme en los sueños de Little Nemo y no despertar jamás


93. Por llamar a la policía con el reloj de Dick Tracy


94. Por pilotar los aviones junto a Johnny Hazard del formidable Frank Robbins


95. Por seguir las líneas maravillosamente prerrafaelistas de Barry Smith y las viñetas maravillosamente refractarias de Steranko



96. Por el hiperrealismo de Ross, la ruptura de Sienki, el onirismo de Kaluta, la elegancia de Davis, la inteligencia de Chaykin y la calidad de Carlos Pacheco. También por Kirby el Rey, por Pérez, Simonson, Gulacy, Lee, Ferry, Larroca, Aparo, Starlin, Zeck, etc., y por supuesto todos los filipinos, grandísimos artistas


97. Por los eternautas de Solano y los barones de Juan Giménez


98. Por el aire canalla y divertido de Torpedo, por Kraken, por Custer y por toda la maldita obra de Jordi Bernet


99. Por el legado inconmensurable de EC y todos sus extraordinarios autores, desde Kamen hasta Craig, pasando por Williamson, Frazetta, Krigstein, Feldstein y tantos otros


100. Y por las portadas de Antonio Bernal, que cubrieron mi adolescencia con rectángulos de pura brujería que me transportaban a mundos míticos, todavía hoy vigentes